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►Empresarios Coparmex:
¿Y la agenda legislativa?
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| por SVS Communications en 8/2/2010 15:13 hrs |
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El pasado 30 de enero, los presidentes nacionales de los tres principales partidos políticos del país se comprometieron ante el sector empresarial a hacer todo lo que sea necesario para aprobar las reformas estructurales que México necesita, y no permitir que la coyuntura electoral contamine el proceso legislativo.
Los dirigentes del PAN, del PRI y del PRD, coincidieron en la necesidad de llegar a un pacto nacional para modernizar al país. Esto es una demanda que Coparmex hace año con año y cada que inicia un nuevo periodo de sesiones en el Congreso de la Unión.
Lamentablemente, las agendas presentadas hasta el momento por las fuerzas políticas representadas en la presente Legislatura, no son claras, ni suficientemente ambiciosas. A una semana de iniciado este periodo de sesiones, falta especificar ante la ciudadanía lo más importante: las posturas y los compromisos en torno a las reformas estructurales más urgentes.
A pesar de que la problemática fiscal, política y laboral se ha estudiado y discutido durante décadas, todavía no hay definiciones precisas al respecto por parte de los partidos políticos.
Desde 1997, los gobiernos divididos no han logrado ponerse de acuerdo sobre las reformas estructurales que hoy son indispensables para que México deje atrás el estancamiento y acceda a una fase de desarrollo sostenido, como lo están logrando China, India o Brasil, que hicieron oportunamente los cambios necesarios.
No debemos permitir que en 2010 las reformas estructurales se posterguen nuevamente y que todo quede en declaraciones. Si las decisiones vuelven a relegarse este año por las votaciones en los estados y el cálculo político rumbo a los comicios federales del 2012, el factor electoral pesará aún más en el 2011 y el 2012, más cerca de la sucesión presidencial.
Los legisladores no deben confiarse en una posible recuperación en Estados Unidos y en el precio del petróleo para no trabajar en los acuerdos que se requieren para impulsar cambios de fondo en materia fiscal, laboral, política, energética, de seguridad pública, educativa, de seguridad social, y sobre todo de la banca de desarrollo.
La mejoría en las expectativas de crecimiento del país se debe fundamentalmente a la recuperación lenta y frágil que experimenta la economía mundial y, en particular, la estadounidense. México sigue dependiendo de lo que ocurra en el exterior. Necesitamos impulsar nuestras propias iniciativas.
El caso de España, donde hay una tasa de desempleo cercana a 20% y un déficit fiscal de 10%, tiene similitudes en la mayoría de los países desarrollados, incluyendo a Estados Unidos. No puede descartarse una recaída de la crisis a mediano plazo.
Apostar a que el precio del petróleo da espacio para aplazar lo que debe hacerse internamente, es una irresponsabilidad. Este error se ha cometido muchas veces en el pasado. El saldo negativo ha tenido un costo enorme para el país.
Aunque la cotización del crudo esté arriba de 15 dólares de lo contemplado en el presupuesto de ingresos, sin una reforma energética, la producción continuará cayendo. Sin una reforma fiscal, las finanzas públicas seguirán dependiendo hasta en un 40% de esa producción en declive, con una recaudación tributaria de apenas el 9% del Producto Interno Bruto.
Es necesario que el Ejecutivo, el Congreso y los Partidos Políticos definan sus propuestas y compromisos ante la sociedad mexicana. Deben tener claro que los mexicanos vamos a identificar y señalar a aquellos partidos o políticos que anteponen sus agendas personales o de grupo por encima de los de el país; sería muy lamentable el mensaje que se enviaría a la sociedad de no poder llegar a los grandes acuerdos nacionales.
Los grandes cambios que México debe hacer en su estructura política y económica pueden, y deben, impulsarse de manera simultánea. No son excluyentes y hay tiempo suficiente.
Deben concretarse este año con voluntad política y compromiso de estado.
Existe un impulso reformador en la sociedad, conmemoremos el Bicentenario de nuestra independencia dándole a México un futuro mejor. No desaprovechemos la oportunidad; tenemos una responsabilidad histórica.
No podemos permitir que llegue el 2011 sin una reforma fiscal de fondo, sin una modernización integral del mercado laboral y sin un ajuste al sistema político mexicano. En Coparmex estamos obligados a acelerar la transformación con nuestras propuestas de reforma y con el impulso a las mismas desde nuestras Federaciones, Centros Empresariales, Delegaciones y Representaciones.
Coparmex está comprometido en construir un rumbo histórico que mejore la calidad de vida de todos los mexicanos. Tenemos clara la visión del país que queremos: una nación democrática, educada, de oportunidades y crecimiento económico. Exijamos a nuestros políticos que definan su visión de país.
Les envío un saludo muy afectuoso.
JAG
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